domingo, 14 de junio de 2020

VIVIR Y DAR VIDA EN CRISTO POR ANGELICA ESTOLANO


“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”
Gálatas 2:20

Pablo, le recuerda a los gálatas y de paso a todos los cristianos, que el único sacrificio suficiente y aceptado por Dios para justificarnos fue el sacrificio hecho por Jesucristo en la cruz.

Él dice, que es ese sacrificio el que le da descanso. Ya no son sus fuerzas o recursos, su salud o educación. Tampoco sus deseos, ansiedades o temores lo que determinan la forma en la que él vive en este mundo.

Lo que le da descanso es saber que su vida ya dejó de ser suya, ahora, su vida está crucificada junto con la de Jesús. Por lo cual, la vida que hoy está viviendo, la vive en la fe del Hijo de Dios. O sea, que él continuamente utiliza lo hecho por Jesús como el filtro para ver absolutamente todo lo que vive.

Pablo al igual que nosotros luchó con su pecado y cada vez que lo hacía, inmediatamente corría a refugiarse en la misericordia y poder de Dios. También, tuvo temores ante la escasez, pero siempre confiaba en que, si Dios había proveído el perdón para sus pecados, también, podría proveer para sus necesidades.   

Finalmente, estaba seguro que en caso de padecer alguna enfermedad o incluso morir, ¡la verdad que lo consumía era que de todos modos él ya había muerto! Cristo lo había cautivado y absorbido, ya no vivía él, vivía Cristo en él, por lo que era imposible separarse de Cristo.

Podemos reflexionar entonces, que cuando nuestros temores o ansiedades por un futuro incierto nos consumen, es porque tenemos mucho de nosotros y muy poco de Cristo. Por lo cual debemos de someternos en oración y entregarnos en arrepentimiento y fe a su señorío todos los días.

Al final del día, nos hacemos llamar cristianos no porque pertenecemos a una asociación religiosa o vamos a una reunión dominical, sino, porque debemos de someternos a Cristo y su verdad. Somos cristianos porque podemos afirmar que no importa que no estemos en control de nuestra deuda con Dios, de nuestros recursos o salud, porque al fin y al cabo estamos en las manos de aquel que si tiene el control.

Por último, debo admitir que no es fácil vivir el señorío de Cristo, confiarle enteramente nuestra vida, pero ese es el mandato del Señor y ese es el verdadero ejercicio de nuestra fe. En mi propia experiencia, estos días han sido sumamente difíciles de llevar y al igual que muchos de ustedes he tenido, temor, duda y ansiedad.

¡Dios quiso, en medio de todas estas circunstancias bendecirnos con nuevo hijo! Sí, estoy embarazada, con mi edad, en medio de una pandemia, en medio de la inestabilidad laboral y económica.

En mis fuerzas y en mi mente, es imposible un peor momento para esto, sin embargo, en las fuerzas y en la mente del Señor, este es Su Tiempo Perfecto y el Momento que él eligió.

Y ¿qué puedo decir?, ¿Acaso no es Cristo el Señor de mi cuerpo?,

¿Acaso no estoy juntamente crucificada con él?, ¿Acaso no vivo yo, sino que es Cristo quien vive CON TODO LO QUE ÉL ES, en mí?

TE ANIMO A RENDIRTE TODOS LOS DÍAS A SU SEÑORIO Y CONFIAR EN QUE ÉL TE SOSTIENE CON EL MISMO AMOR QUE LO SOSTUVO CLAVADO A LA CRUZ.

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Lo comparto estamos juntamente crucificados con Cristo Jesús nuestro Sr. Con él reinaremos tmb en las moradas celestiales. Atte. Aidé Morales

      Eliminar