Tengo 40 años,
nací prácticamente en una banca de una iglesia evangélica. En enero pasado
celebré junto con mi familia 28 años de haber sido bautizado. Les cuento un
poco de mi vida cristiana, solamente para confesar vergonzosamente que por
muchísimos años leí y cité de muy mala manera los siguientes dos versículos, el
primero: 31 Entonces, ¿qué diremos a esto? Si
Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? Romanos 8
Incontables veces
canté que si Dios estaba conmigo, quién podría ponerse en mi contra con éxito.
Muchas veces lo hacía desvirtuando las críticas sinceras de mis más cercanos
amigos o familia sobre mi carácter, sobre mi frialdad espiritual o la
mediocridad con la que muchas veces dirigí mi vida. Literalmente viví la famosa
frase: “un versículo sacado de su contexto, se convirtió en mi pretexto” para
vivir como me dio la gana en muchas áreas de mi vida.
Sin
embargo, este verso no fue inspirado para que presumiéramos orgullosa y
altivamente a nuestro Dios, ni tampoco para que nuestras conductas imprudentes
o pecados recurrentes fueran validados. Este verso tiene una maravillosa
riqueza, habla del glorioso intercambio ocurrido en la cruz, donde Cristo
Jesús, fue clavado POR NOSOTROS, en lugar de nosotros. Por lo cual, si en
nuestro corazón creemos y con nuestros actos demostramos estar bajo su señorío,
NADIE ABSOLUTAMENTE NADIE PODRÁ PROSPERAR CONTRA NOSOTROS, porque nadie puede
sostenerse en pie frente a CRISTO.
Paralelamente, Dios
nos ama tanto que cuando decidimos orgullosamente creernos sabios en nuestra propia
opinión, sin atender a su consejo y aferrándonos a nuestros malos hábitos; él nos
disciplina como un Padre disciplina a su Hijo. No obstante, cuando bajamos nuestras defensas y auto
justificaciones, nos arrepentimos y pedimos perdón, podemos estar seguros que
seremos cubiertos, protegidos y resguardados por Jesús.
El
segundo versículo que manipulé a mi antojo era uno de ms preferidos para
“declarar”, “confesar” y “reclamar” la salud y prosperidad en mi vida:
32 El que no
negó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos
dará también JUNTO CON ÉL todas las cosas?
Curiosamente,
cuando queremos enfatizar el cuidado de Dios citamos rápidamente este verso,
ponemos nuestros ojos en las últimas tres palabras: TODAS LAS COSAS.
Inmediatamente pensamos en trabajo, dinero, prosperidad, salud, proyectos
exitosos, etc. Si bien es cierto, Dios puede y nos ha bendecido mucho más de lo
que esperamos, el énfasis en todo este libro de Romanos y en especial en este
capítulo, es la obra de salvación tan maravillosa que Jesús ha logrado. Por lo
cual los invito a releer conmigo este verso:
32 El que no
negó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos
dará también JUNTO CON ÉL
todas las cosas?
JUNTO
CON ÉL Y NO SIN ÉL,
Lamentablemente,
no somos pocos los que muchas veces vivimos queriendo todas las bendiciones de
Jesús, pero sin Jesús, nos encanta la idea de recibir todos los beneficios de
la cruz sin necesidad de ser crucificados en ella. Nos hemos quedado anonadados
por las manos de Dios a tal punto que no nos interesa buscar su rostro. Tenemos
que admitir que muchas veces hemos leído con nuestro corazón que Dios nos dará
todas las cosas SIN JESUS DE POR MEDIO.
Recordemos,
el verso anterior, JESUS POR NOSOTROS, QUIEN CONTRA NOSOTROS. Estamos seguros
que queremos “todas las cosas” SIN JESÚS? Nos asombramos cuando escuchamos de
personas que han hecho pactos con el diablo para ser ricos, famosos e
influyentes, teniendo todo pero desechando a Jesús, sin embargo, muchos
actuamos a menor escala de la misma manera, buscando a Dios para recibir sus
bendiciones pero desechando continuamente sus exigencias, no por nada el
mandato bíblico al arrepentimiento es proclamado como LA OBEDIENCIA CON HECHOS AL
EVANGELIO.
Termino con una experiencia real que tuvo mi hermano en Asia:
En
medio de una conferencia de misiones, le preguntó a una humilde joven asiática
de apenas 19 años que servía como ujier sobre su experiencia con Jesús, ella
con mucha naturalidad le contestó: “cuando conocí del amor de Cristo tuve mucho
temor, mi familia me obligó a negar mi fe, pero yo no pode hacerlo. Fui
expulsada de la universidad y de mi hogar. Al cabo de un año de dormir y comer
en las calles de mi ciudad como una indigente, mi padre me buscó, me llevó a un
lujoso condominio y me dijo que solo necesitaba negar mi fe en Jesús para
obtenerlo, recuperar mi carrera y mi familia, una vez más, para mí fue
imposible negar lo más valioso que tengo en mi vida. Perdí de nuevo mi hogar,
mi carrera, mi familia, pero tengo a Jesús.”
Wow, ¿qué historia verdad?, meditemos profundamente si en verdad queremos presumir de un Dios al que no
amamos lo suficiente. En verdad, ¿queremos todas las cosas menos a Jesús? ¿Cuánto
dinero vale nuestra fe? Cuánta salud o reconocimiento sería necesario para
negar a Jesús? ¿Pesa más nuestro placer momentáneo, nuestro entretenimiento o
fama que Jesús mismo?
Recuperemos
nuestra pasión por su nombre, por su obra, sometámonos a su señorío y busquemos
en oración su rostro mientras él nos cuida con sus manos. Así con toda
confianza como esta mujer podremos decir:
SI TU MI DIOS ERES POR MI, TODO LO TENGO Y NADA ME FALTA.
No hay comentarios:
Publicar un comentario