viernes, 17 de julio de 2020

DIOS, POR NOSOTROS?


Tengo 40 años, nací prácticamente en una banca de una iglesia evangélica. En enero pasado celebré junto con mi familia 28 años de haber sido bautizado. Les cuento un poco de mi vida cristiana, solamente para confesar vergonzosamente que por muchísimos años leí y cité de muy mala manera los siguientes dos versículos, el primero: 31 Entonces, ¿qué diremos a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? Romanos 8
Incontables veces canté que si Dios estaba conmigo, quién podría ponerse en mi contra con éxito. Muchas veces lo hacía desvirtuando las críticas sinceras de mis más cercanos amigos o familia sobre mi carácter, sobre mi frialdad espiritual o la mediocridad con la que muchas veces dirigí mi vida. Literalmente viví la famosa frase: “un versículo sacado de su contexto, se convirtió en mi pretexto” para vivir como me dio la gana en muchas áreas de mi vida.
Sin embargo, este verso no fue inspirado para que presumiéramos orgullosa y altivamente a nuestro Dios, ni tampoco para que nuestras conductas imprudentes o pecados recurrentes fueran validados. Este verso tiene una maravillosa riqueza, habla del glorioso intercambio ocurrido en la cruz, donde Cristo Jesús, fue clavado POR NOSOTROS, en lugar de nosotros. Por lo cual, si en nuestro corazón creemos y con nuestros actos demostramos estar bajo su señorío, NADIE ABSOLUTAMENTE NADIE PODRÁ PROSPERAR CONTRA NOSOTROS, porque nadie puede sostenerse en pie frente a CRISTO.

Paralelamente, Dios nos ama tanto que cuando decidimos orgullosamente creernos sabios en nuestra propia opinión, sin atender a su consejo y aferrándonos a nuestros malos hábitos; él nos disciplina como un Padre disciplina a su Hijo. No obstante, cuando bajamos nuestras defensas y auto justificaciones, nos arrepentimos y pedimos perdón, podemos estar seguros que seremos cubiertos, protegidos y resguardados por Jesús. 
El segundo versículo que manipulé a mi antojo era uno de ms preferidos para “declarar”, “confesar” y “reclamar” la salud y prosperidad en mi vida:
32 El que no negó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también JUNTO CON ÉL todas las cosas?

Curiosamente, cuando queremos enfatizar el cuidado de Dios citamos rápidamente este verso, ponemos nuestros ojos en las últimas tres palabras: TODAS LAS COSAS. Inmediatamente pensamos en trabajo, dinero, prosperidad, salud, proyectos exitosos, etc. Si bien es cierto, Dios puede y nos ha bendecido mucho más de lo que esperamos, el énfasis en todo este libro de Romanos y en especial en este capítulo, es la obra de salvación tan maravillosa que Jesús ha logrado. Por lo cual los invito a releer conmigo este verso:
32 El que no negó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también JUNTO CON ÉL todas las cosas?


JUNTO CON ÉL Y NO SIN ÉL,
Lamentablemente, no somos pocos los que muchas veces vivimos queriendo todas las bendiciones de Jesús, pero sin Jesús, nos encanta la idea de recibir todos los beneficios de la cruz sin necesidad de ser crucificados en ella. Nos hemos quedado anonadados por las manos de Dios a tal punto que no nos interesa buscar su rostro. Tenemos que admitir que muchas veces hemos leído con nuestro corazón que Dios nos dará todas las cosas SIN JESUS DE POR MEDIO.

Recordemos, el verso anterior, JESUS POR NOSOTROS, QUIEN CONTRA NOSOTROS. Estamos seguros que queremos “todas las cosas” SIN JESÚS? Nos asombramos cuando escuchamos de personas que han hecho pactos con el diablo para ser ricos, famosos e influyentes, teniendo todo pero desechando a Jesús, sin embargo, muchos actuamos a menor escala de la misma manera, buscando a Dios para recibir sus bendiciones pero desechando continuamente sus exigencias, no por nada el mandato bíblico al arrepentimiento es proclamado como LA OBEDIENCIA CON HECHOS AL EVANGELIO.

Termino con una experiencia real que tuvo mi hermano en Asia:

En medio de una conferencia de misiones, le preguntó a una humilde joven asiática de apenas 19 años que servía como ujier sobre su experiencia con Jesús, ella con mucha naturalidad le contestó: “cuando conocí del amor de Cristo tuve mucho temor, mi familia me obligó a negar mi fe, pero yo no pode hacerlo. Fui expulsada de la universidad y de mi hogar. Al cabo de un año de dormir y comer en las calles de mi ciudad como una indigente, mi padre me buscó, me llevó a un lujoso condominio y me dijo que solo necesitaba negar mi fe en Jesús para obtenerlo, recuperar mi carrera y mi familia, una vez más, para mí fue imposible negar lo más valioso que tengo en mi vida. Perdí de nuevo mi hogar, mi carrera, mi familia, pero tengo a Jesús.”

Wow, ¿qué historia verdad?, meditemos profundamente si en verdad queremos presumir de un Dios al que no amamos lo suficiente. En verdad, ¿queremos todas las cosas menos a Jesús? ¿Cuánto dinero vale nuestra fe? Cuánta salud o reconocimiento sería necesario para negar a Jesús? ¿Pesa más nuestro placer momentáneo, nuestro entretenimiento o fama que Jesús mismo?
Recuperemos nuestra pasión por su nombre, por su obra, sometámonos a su señorío y busquemos en oración su rostro mientras él nos cuida con sus manos. Así con toda confianza como esta mujer podremos decir:  SI TU MI DIOS ERES POR MI, TODO LO TENGO Y NADA ME FALTA.

No hay comentarios:

Publicar un comentario