Espero que tengan papel y lápiz a mano porque estoy por
compartirles la fórmula secreta de la Coca Cola, perdón, la receta secreta de la
exitosa Cangre Burger. ¿Listos? No se crean amigos, lo que necesitaba era
captar su atención. Sin embargo, se dice que hay quienes darían su vida por estas
recetas, tal y como lo hace Plancton en la caricatura de Bob Esponja. Siendo
honestos, muchos de nosotros, quisiéramos tener una fórmula que sea exitosa
para emprender un negocio próspero. No obstante, aunque quizás nunca la
encontremos, ¡soñar es gratis! Piensa que tu emprendimiento te lleva a ser el
próximo Bill Gates o Carlos Slim. Y si no es lo tuyo, piensa en lo que de chico
quisiste llegar a ser y no lo lograste o sigues intentándolo. ¿Astronauta
talvez? ¿Doctor? O acaso un youtuber, músico, ¿o influencer famoso?
En fin, admitámoslo, todos llevamos un "Plankton" dentro. Todos
sin excepción llegamos a tener o tenemos algún anhelo por la fama, la fortuna o
el reconocimiento. Aunque otros más recatados podríamos pensar en objetivos mucho
más aterrizados como: no tener deudas, ser profesional, tener una casa o un
carro propios, casarnos con alguien que nos ame, ser parte de una congregación
sana, estabilidad, etc.
Sin bien es cierto, algunos de esos sueños son muy peligrosos
para nuestra vida espiritual, otros en realidad serían una gran bendición. Pero
un momento, cuando fue la última vez que frenamos en seco toda esta operación
mental y nos detuvimos a preguntarnos: ¿QUÉ QUIERE DIOS HACER CON MI VIDA?
Bueno, primeramente, debemos de definir si hemos rendido
nuestras vidas al señorío de Cristo, porque si esto es así, entonces, es Dios
el que determina lo que yo debo de ser y hacer con mi vida. Si no es así, todo
lo demás no tendrá sentido.
Romanos 8:28 es un verso muy citado entre los cristianos: A
LOS QUE AMAN A DIOS TODAS LAS COSAS LES AYUDAN A BIEN y todos gritamos AMÉN,
sin embargo, haríamos bien en preguntarnos ¿A QUÉ BIEN SE REFIERE? ¿Al
cumplimiento de nuestras metas personales acaso? El verso siguiente no es tan popular,
pero es el que nos da la respuesta definitiva:
“29 Sabemos que a los que antes conoció, también los
predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo a fin
de que él sea el primogénito entre muchos hermanos. “
¿Lo ves? Lee de nuevo: hechos conforme a la imagen de su
Hijo.
Dios utiliza TODAS LAS COSAS para formarnos de tal
manera que cada vez más seamos como JESÚS. Dios sin duda, tiene prioridades muy
distintas a las nuestras. No se trata de que Dios no quiera bendecirnos con un
buen trabajo, una linda familia o incluso con algo de reconocimiento. Se trata
de que está decidido a limpiarnos y transformarnos para que seamos como Jesús.
Pero, ¿cómo hace eso Dios?, Si bien es cierto, en su
Soberanía él utiliza todas las cosas, pero en 2 Timoteo 3:16 nos lo clarifica
mucho más:
16 Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil
para la enseñanza, para la reprensión, para la corrección, para la instrucción
en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,
enteramente capacitado para toda buena obra.
Conforme nos exponemos a la Palabra de Dios, somos enseñados,
reprendidos, corregidos e instruidos por el Espíritu Santo. Una exposición o,
dicho de otro modo, una lectura y reflexión desinteresada o anémica de la
Palabra de Dios produce que cada vez más nos alejemos del propósito mismo de
nuestra existencia: SER COMO JESÚS. Sí, Dios nos ama tanto que no quiere
dejarnos tal y como somos.
Lamentablemente, por nuestra pobre relación con Su Palabra, muchos
nos podemos llamar cristianos y aun así tener vidas sin fruto, hogares al borde
del colapso y pecados imposibles de vencer. Por esta razón nuestro compromiso con
nuestras iglesias locales o con el servicio desinteresado a los demás llega a
ser mediocre y gravoso. Nos sentimos incompletos, huérfanos o vacíos. Hemos
perdido incluso el gozo de nuestra salvación y nuestro amor se ha enfriado,
todo porque hemos preferido hacer nuestra voluntad antes que la voluntad de
Dios: SER COMO JESÚS.
Necesitamos urgentemente una operación profunda del Espíritu
Santo y su bisturí es la Palabra misma de Dios. Seamos valientes y abramos
nuestro corazón ante el médico divino, ya que es solamente en esa experiencia
personal y diaria con su Palabra, es en ese quirófano, donde él nos irá
transformando a la imagen de su Hijo, donde seremos más cómo él: justos,
mansos, bondadosos, pacientes, pacíficos, donde dominaremos nuestros cuerpos y
pensamientos, amaremos íntegramente a nuestra familia, a su Iglesia, a los
perdidos, pero sobre todo amaremos mucho más a Dios.
Por último, esta fórmula, no nos hará millonarios o famosos
en esta tierra, pero avivará nuestra fe, nuestra devoción, nos devolverá el
gozo de nuestra salvación si es que lo hemos perdido, nos alinearemos con el
propósito para el cual fuimos creados: ser como Jesús, entonces le diremos al
Padre con nuestros hechos y no solo con nuestras palabras tal y como Jesús lo
dijo:
“HÁGASE TU VOLUNTAD Y NO LA NUESTRA”.
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